Síndrome de Parry-Romberg en Barcelona

Reconstrucción facial avanzada para tratar la hemiatrofia facial progresiva adquirida.

El síndrome de Parry-Romberg, también conocido como hemiatrofia facial progresiva adquirida, es una enfermedad rara o poco frecuente que puede provocar una pérdida progresiva de volumen en un lado de la cara o la cabeza. Esta atrofia puede afectar a los tejidos blandos y, en casos más complejos, también a estructuras óseas, la nariz, el ojo o la ceja.

El tratamiento se plantea desde una valoración médica individual. Analizaremos el grado de afectación, la estabilidad del proceso, las zonas comprometidas y las expectativas de cada paciente para definir una estrategia reconstructiva prudente, realista y personalizada.

  • + 30 años de experiencia
  • Especialista cirugia plástica y reparadora
  • Consulta Avda. Diagonal 600, Barcelona
  • Atención personalizada y cercana

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Ten en cuenta

DURACIÓN

4  o 5-9 horas
según tipo de corrección

ANESTESIA

General

INGRESO

1-2 días
según tipo de intervención

AL TRABAJO

2-3 semanas

Para quién está indicado el tratamiento del síndrome de Parry-Romberg

El tratamiento está indicado en personas afectadas por síndrome de Parry-Romberg que presentan pérdida de volumen facial, asimetría o alteraciones en tejidos blandos u óseos. La indicación depende del tipo de afectación y de si el proceso se encuentra en una fase adecuada para plantear una reconstrucción.

Los síntomas y signos principales del síndrome incluyen:

  • Asimetría facial: Pérdida gradual de volumen en un lado del rostro, provocando un aspecto “hundido” o contraído

  • Alteraciones en la piel: Puede aparecer piel oscurecida, endurecida o una marca similar a un “golpe de sable” en la frente y/o mentón. En ocasiones aparece alopecia en cuero cebelludo.

  • Problemas oftalmológicos: Hundimiento del ojo (enoftalmos) o párpado caído.

  • Afectación neurológica: En algunos casos se asocia con dolores de cabeza severos, neuralgia del trigémino o incluso epilepsia.

  • Alteraciones de nariz y del esqueleto facial: en casos graves o de inicio a una edad temprana, pueden producirse alteraciones o deformidades anatómicas en la nariz y en los huesos de la cara.

En el tratamiento de las secuelas del Síndrome de Parry-Romberg es fundamental realizar un diagnóstico definitivo del síndrome, determinar los problemas funcionales y anatómicos que presenta el paciente y asegurar que el síndrome no se encuentra activo.

No todos los casos requieren la misma estrategia. En algunas personas el problema principal es la pérdida de volumen; en otras, la atrofia puede afectar también a hueso, nariz o ceja, lo que exige una planificación más compleja y, en ocasiones, más de una intervención.

¿Quién es buen candidato?

Un buen candidato es una persona diagnosticada de síndrome de Parry-Romberg que desea valorar opciones reconstructivas para mejorar la simetría, el volumen y la funcionalidad facial.

No es un buen candidato la persona con la enfermedad todavía en una fase activa o cambiante. Es necesario que la enfermedad esté estabilizada durante meses para poder plantear una reconstrucción.

Durante la valoración analizaremos la evolución de la enfermedad, las zonas afectadas y el tipo de reconstrucción más adecuado. También explicaremos qué puede conseguirse de forma razonable y qué limitaciones deben tenerse en cuenta antes de tomar una decisión.

Puede estar indicado en casos como:

  • Pérdida de volumen en un lado de la cara asociadas al síndrome.

  • Asimetría facial secundaria a hemiatrofia facial progresiva.

  • Afectación de tejidos blandos faciales.

  • Alteraciones óseas asociadas al síndrome.

  • Afectación de la nariz o la ceja.

  • Necesidad de recuperar proporción, función e imagen corporal tras la enfermedad.

Cada rostro cuenta una historia distinta; por eso planificamos la reconstrucción buscando recuperar volumen, simetría y función de forma personalizada»

En qué consiste el tratamiento del síndrome de Parry-Romberg

El tratamiento consiste en una reconstrucción mediante cirugía plástica de los tejidos afectados. El objetivo es restaurar, en la medida de lo posible, el volumen perdido, mejorar la simetría facial y tratar las alteraciones estructurales que puedan afectar a la imagen corporal o a determinadas funciones faciales.

En algunos casos, la reconstrucción puede combinarse con tratamiento con células madre. Esta posibilidad debe valorarse de forma individual, según las características del paciente y la situación clínica.

Reconstrucción del volumen facial

Cuando el síndrome afecta principalmente al volumen de la cara, el tratamiento se centra en recuperar la zona atrófica y mejorar la armonía facial. El objetivo no es modificar la identidad del rostro, sino reconstruir las áreas afectadas respetando la anatomía de cada paciente.

La planificación debe ser cuidadosa, porque el grado de atrofia, la calidad de los tejidos y la evolución del síndrome pueden variar mucho de una persona a otra.

Durante la cirugía se aporta volumen mediante lipofilling/injertos de grasa y células madre adultas de la grasa (ADSC) para mejorar la asimetría facial.

En casos severos, puede ser necesario aportar volumen mediante una microcirugía con colgajo microquirúrgico, combinado con lipofilling para acabar de reconstruir la zona atrófica.

Reconstrucción en casos con afectación ósea, nasal o de ceja

En los casos más complejos, la pérdida de volumen puede venir acompañada de afectación ósea, de la nariz o de la ceja.
En estas situaciones, el tratamiento puede requerir dos o más cirugías para corregir primero las deformidades estructurales mediante osteotomías Lefort, rinoplastia y otras técnicas de cirugía plástica y, posteriormente, abordar el tratamiento de la pérdida de volumen.

Esta planificación por fases permite adaptar el tratamiento a la respuesta de los tejidos y a las necesidades reales del paciente.

Primera visita y valoración personalizada

Cada tratamiento comienza con una valoración médica individual. En esta primera consulta escucharemos qué te preocupa, qué deseas mejorar y qué expectativas tienes respecto a la cirugía.

Durante la visita, el Dr. Barret valorará tu caso de forma personalizada y te explicará qué opciones pueden ser adecuadas para ti. También hablaremos de los posibles límites del tratamiento, de la recuperación y de los aspectos que conviene tener claros antes de decidir.

¿Qué ocurre en la primera valoración?

  • Qué opciones de tratamiento pueden ser adecuadas

  • Qué resultados son razonables esperar

  • Cómo es la recuperación y el seguimiento

  • El presupuesto personalizado y las opciones de financiación

¿Cómo se realiza el tratamiento o intervención?

La intervención se planifica después de una valoración médica completa incluyendo la valoración de pruebas de imagen como TAC y/o Resonancia Magnética de las estructuras faciales. En consulta analizaremos la zona afectada, el grado de asimetría, la posible afectación de tejidos blandos y hueso, y el número de procedimientos que podrían ser necesarios.

Cuando existe únicamente pérdida de volumen, la reconstrucción puede plantearse en una intervención. Cuando también hay afectación ósea, nasal o de ceja, puede ser necesario un tratamiento por fases.

Casos con pérdida de volumen facial

En los casos en los que la afectación se limita a la pérdida de volumen, la cirugía se orienta a reconstruir los tejidos afectados y recuperar proporción en la zona facial comprometida.
La reconstrucción se realiza con injertos de grasa autóloga y células madre ADSC y/o colocación de implantes de materiales biocompatibles para mejorar el contorno facial.

Cuando la afectación se limita a la pérdida de volumen, la intervención suele tener una duración aproximada de 4 horas, requiere 1 día de ingreso y puede realizarse con sedación profunda o anestesia general.

En determinados casos, el tratamiento puede apoyarse en técnicas de microcirugía reparadora para aportar tejido sano, mejorar el volumen y tratar zonas afectadas por la atrofia. Este abordaje puede ser útil en reconstrucciones faciales complejas, especialmente cuando existe pérdida importante de volumen o afectación de varios planos de tejido.

La indicación de microcirugía reparadora se valora de forma individual, según el grado de atrofia, la estabilidad del proceso y los objetivos reconstructivos de cada paciente.

Cuando el síndrome afecta también al hueso, la nariz o la ceja, la reconstrucción puede organizarse en dos tiempos. En una primera intervención se aborda la deformidad ósea, nasal o de la ceja y en la segunda se corrige la pérdida de volumen.

Este tipo de intervenciones suele requerir anestesia general, una duración aproximada de 5 a 9 horas e ingreso de 1 a 2 días.

No obstante, la secuencia de tratamiento puede variar, dado que se ha de individualizar a en cada paciente.

Recuperación, cuidados y resultado

La recuperación depende del tipo de intervención realizada, del número de zonas tratadas y de la respuesta individual de cada paciente. En todos los casos, el seguimiento médico es esencial para valorar la evolución, controlar la inflamación y ajustar las recomendaciones durante el postoperatorio.

El resultado se interpreta de forma progresiva. En cirugía reconstructiva facial, especialmente cuando hay atrofia de tejidos o afectación estructural, el proceso no debe valorarse de forma inmediata.

Recuperación después del tratamiento del síndrome de Parry-Romberg

Tras una intervención para pérdida de volumen, la incorporación al trabajo se sitúa aproximadamente en 2 semanas. En casos más complejos, cuando se realiza una intervención para corregir deformidad ósea, nasal o de ceja, la incorporación puede situarse entre 2 y 3 semanas.

Estos tiempos pueden variar según la evolución de cada paciente y el tipo de actividad que realice.

¿Cuándo se ve el resultado definitivo?

El resultado debe valorarse de forma progresiva. La inflamación, la adaptación de los tejidos y la posible necesidad de procedimientos por fases hacen que el seguimiento sea una parte importante del tratamiento.

Si bien el tiempo en que se pueda valorar el resultado definitivo dependerá del tipo de técnica empleada, el resultado final se suele valorar entre los 10-12 meses.

En consulta te explicaremos qué cambios pueden esperarse en tu caso, cuándo empezar a valorarlos y qué límites tiene la reconstrucción.

Cuidados después del tratamiento del síndrome de Parry-Romberg

Los cuidados se adaptan a cada intervención. Nuestro equipo médico indicará las pautas de reposo, higiene, medicación, revisiones y reincorporación a la actividad habitual según el procedimiento realizado.

También resolveremos dudas sobre la evolución normal, los signos que deben consultarse y el calendario de seguimiento.

Los cuidados generales que deben realizarse después de una corrección de Síndrome de Parry Romberg incluyen:

  • Dormir con la cabeza elevada
    Realizar una dieta blanda 7-10 días

  • Aplicar frío en las zonas intervenidas

  • No realizar deporte ni actividad física importante durante 4 semanas

  • Mantener una higiene adecuada de las zonas intervenidas

  • No frotar las zonas intervenidas ni usar secador de cabello con aire caliente

Beneficios esperados

Mejora de la salud

El tratamiento reconstructivo contribuye a mejorar el estado físico y funcional de las zonas afectadas por el síndrome.

Mejora o recuperación de funciones faciales

Cuando la enfermedad afecta a estructuras implicadas en la función facial, la reconstrucción ayuda a mejorar o recuperar determinadas funciones en las zonas afectadas.

Recuperación de la identidad y la imagen corporal

La reconstrucción busca devolver proporción y volumen a la cara, ayudando a que el paciente se reconozca mejor en su imagen.

Superación emocional

El impacto del síndrome de Parry-Romberg no es solo físico. Recuperar simetría y estructura facial puede ayudar en el proceso emocional asociado a la enfermedad.

Refuerzo de la autoestima

La mejora de la armonía facial puede favorecer la confianza personal, siempre dentro de expectativas realistas y tras una valoración individual.

Riesgos y posibles contraindicaciones

El tratamiento del síndrome de Parry-Romberg debe valorarse de forma individual porque se trata de una enfermedad poco frecuente y con grados de afectación muy variables. Antes de indicar cualquier intervención, analizaremos el estado del paciente, la estabilidad del proceso y la complejidad reconstructiva.

Entre los riesgos generales se incluye infección, sangrado o hematomas, cicatrices hipertróficas o queloides, necrosis de piel y/o de colgajos, irregularidades de contorno, quistes grasos, deformidad residual, posible recurrencia de la atrofia (muy poco frecuente).

Enfermedad en evolución

Si la enfermedad se encuentra en una fase activa o cambiante, puede ser necesario valorar cuidadosamente el momento adecuado para plantear la reconstrucción.

Expectativas no realistas

La cirugía reconstructiva puede mejorar volumen, simetría y función, pero no debe plantearse como una promesa de corrección absoluta. Es importante entender qué cambios son razonables en cada caso.

Casos con afectación compleja

Cuando existen alteraciones óseas, nasales o de la ceja, el tratamiento puede requerir varias fases y una planificación más extensa.

Estado de salud no adecuado para cirugía

Como en cualquier intervención, el estado general del paciente debe permitir realizar el procedimiento con seguridad. Esta valoración se realiza antes de indicar el tratamiento.

Preguntas frecuentes sobre el Sindrome de Parry-Romberg

Es una enfermedad poco frecuente (enfermedad rara), también llamada hemiatrofia facial adquirida progresiva, que puede provocar pérdida de volumen en una parte de la cara o la cabeza. Puede afectar a tejidos blandos y, en casos más complejos, a estructuras óseas.

La información clínica disponible describe la atrofia de tejidos blandos u óseos, generalmente sin debilitamiento de la musculatura facial. Aun así, cada caso debe valorarse de forma individual.

Generalmente solo afecta un lado, aunque en raras ocasiones puede afectar ambos.

Se puede plantear una cirugía cuando la enfermedad se ha estabilizado para evitar que la reconstrucción se vea comprometida por nueva atrofia.

El tratamiento recomendado para corregir las zonas afectadas es la reconstrucción mediante cirugía plástica. En algunos casos puede combinarse con tratamiento con células madre, según la valoración médica.

Si solo existe pérdida de volumen, puede plantearse una intervención, aunque en ocasiones se requiere una segunda intervención para acabar de mejorar el resultado. Si además hay afectación ósea, nasal o de la ceja, pueden ser necesarias dos o más cirugías.

En casos de pérdida de volumen, la incorporación al trabajo suele situarse alrededor de las 2 semanas. En una segunda intervención para casos complejos, puede situarse entre 2 y 3 semanas.

El objetivo es recuperar volumen, simetría y proporción respetando la identidad facial del paciente. No se busca crear una cara distinta, sino reconstruir las zonas afectadas por la enfermedad.

Es recomendable pedir una valoración si existe diagnóstico de síndrome de Parry-Romberg, pérdida de volumen facial, asimetría progresiva o dudas sobre opciones reconstructivas. En consulta podremos valorar el momento adecuado y las posibilidades reales de tratamiento.

Especialista responsable del tratamiento

Dr. Joan-Pere Barret

Doctor en Medicina y Cirugía · Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora
Nº de colegiado: 28191

  • Jefe del Servicio del departamento de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital Vall d’Hebron.
  • Director del Programa de Trasplante de Cara del Hospital Universitari Vall d’Hebron.
  • Cirujano Plástico en Hospital CIMA

Precio de la cirugía

¿CUÁNTO ME COSTARÁ?

Para conocer un presupuesto personalizado, es imprescindible realizar una valoración médica previa. Durante la consulta se explicará qué tratamiento está indicado, qué resultado puede esperarse y cómo será el proceso de recuperación.

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