Parálisis facial en Barcelona

Recuperación funcional y reconstructiva de la expresión facial cuando existe una lesión del nervio facial.

La parálisis facial se produce por una lesión del nervio facial, que puede estar relacionada con causas internas, externas o congénitas. Esta alteración puede afectar a la expresión facial, la sonrisa, el cierre del ojo, la elevación de la ceja, el habla, la alimentación y el control de la saliva.

En la valoración médica analizaremos el origen, el tiempo de evolución y el grado de afectación para plantear una estrategia individual. El objetivo no es solo mejorar la simetría del rostro, sino recuperar funciones importantes para la vida diaria, proteger estructuras sensibles como el ojo y acompañar al paciente en un proceso reconstructivo realista y bien planificado.

  • + 30 años de experiencia
  • Especialista cirugia plástica y reparadora
  • Consulta Avda. Diagonal 600, Barcelona
  • Atención personalizada y cercana

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Ten en cuenta

DURACIÓN

2-8 horas
(según técnica empleada)

ANESTESIA

General

INGRESO

1-3 días
(según técnica empleada)

AL TRABAJO

2-3 semanas

Para quién está indicada la cirugía de parálisis facial

La cirugía de parálisis facial puede estar indicada cuando la lesión del nervio facial provoca una pérdida de movilidad que afecta a la expresión, la sonrisa, el cierre del ojo o funciones cotidianas como hablar y comer. Cada caso requiere una valoración médica precisa, especialmente porque el tiempo de evolución condiciona las opciones de tratamiento.

En algunos pacientes, la parálisis facial puede mejorar de forma espontánea, como en la parálisis facial de Bell. En otros casos, cuando el nervio no tiene capacidad de recuperación por sí solo, puede ser necesario plantear una intervención quirúrgica, como una reanimación facial con injertos de nervio.

Cuando la parálisis es crónica y lleva más de 2 años de evolución, el abordaje suele orientarse hacia técnicas de reanimación facial con colgajos musculares microquirúrgicos, injertos de nervio sural o transferencia de nervios cruzados.

¿Quién es buen candidato?

Un buen candidato es una persona con parálisis facial que necesita valorar si existe posibilidad de recuperación nerviosa, reconstrucción funcional o reanimación facial. Para definirlo, tendremos en cuenta el origen de la parálisis, el tiempo de evolución, las funciones afectadas y el estado general del paciente.

La consulta es especialmente importante cuando existe dificultad para cerrar el ojo, pérdida de la sonrisa, alteraciones en el habla o problemas para comer, porque estos síntomas pueden tener un impacto importante en la salud, la comunicación y la calidad de vida.

La mayoría de los pacientes presentan secuelas susceptibles de tratamiento. En ocasiones este tratamiento es médico como tratamientos rehabilitadores, neuromoduladores o biomateriales. En otros el tratamiento requiere una intervención quirúrgica.

Puede estar indicada en casos como:

  • Pacientes con tumores o enfermedades cerebrovasculares.
  • Víctimas de traumatismos faciales o craneales.
  • Secuelas de infecciones víricas (otitis media o parálisis de Bell).
  • Parálisis asociada a exposición al frío.
  • Tratamiento del Síndrome de Moebius y otros síndromes congénitos.
  • Dificultad para sonreír o elevar la ceja.
  • Imposibilidad de cerrar completamente el ojo.
  • Caída de la comisura labial con dificultad para hablar, comer o controlar la saliva.
  • Síndrome de Ramsay-Hunt.
  • Sincinesias.
  • Espasmo hemifacial.
  • Parálisis facial parcial.
  • Dolor neuropático.
  • Impacto psicológico debido a cambios en la apariencia y comunicación.
  • Complicaciones quirúrgicas.
  • Enfermedades neurológicas (como la esclerosis múltiple).

«La parálisis facial no solo afecta al movimiento del rostro: también puede alterar la comunicación, la sonrisa y la forma en que una persona se reconoce.»

En qué consiste el tratamiento de la parálisis facial

El tratamiento quirúrgico de la parálisis facial busca recuperar o mejorar funciones faciales afectadas por la lesión del nervio facial. La estrategia depende de si la parálisis es reciente, si el nervio conserva capacidad de recuperación, si se trata de una parálisis crónica o si se trata de una parálisis facial con recuperación parcial.

Cuando el nervio no puede recuperarse por sí solo, puede estar indicada una cirugía basada en el trasplante de nervios de la extremidad inferior, como el nervio sural. En casos crónicos, con una evolución superior 2 años, puede ser necesario recurrir a técnicas de reanimación facial mediante microcirugía reparadora, con trasplante de músculos y nervios de la extremidad inferior o del tórax o con transferencia de nervios cruzados.

Existen pacientes que presentan una recuperación parcial de una parálisis facial. En estos pacientes, puede existir una función parcial, sincinesias, o bloqueos y/o espasmos. En este tipo de pacientes se indican neurolisis y miolisis selectivas e injertos de nervio cuando son necesarios.

Otras personas, en cambio, son candidatas a un tratamiento médico no quirúrgico. En estos casos no es necesario realizar injertos de nervio o trasplantes musculares. Para este tipo de pacientes se recomienda un tratamiento rehabilitador tipo Perfetti, neuromoduladores y biomateriales pueden conseguir una mejoría notable de las secuelas.

Parálisis facial reciente: valorar el potencial de recuperación

En las fases iniciales, es fundamental estudiar si existe posibilidad de recuperación espontánea o si el nervio necesita una reparación quirúrgica. Esta diferencia es clave porque el tiempo de evolución influye en el tipo de intervención que puede plantearse.

En términos generales, se recomienda una espera de 6 meses antes de plantear una indicación quirúrgica. En ese momento, se realiza una valoración del paciente y un electromiograma. Estas exploraciones, junto con la evolución en los primeros meses darán una información objetiva acerca de las capacidades de recuperación del nervio y de la musculatura facial.

Cuando el nervio no tiene capacidad de recuperación por sí solo, el tratamiento quirúrgico puede realizarse de forma temprana para intentar restaurar la conexión nerviosa y mejorar las posibilidades funcionales.

Parálisis facial crónica y reanimación facial

Cuando la parálisis facial tiene más de 2 años de evolución, la reparación nerviosa directa puede no ser posible. La placa motora de los músculos (su “interruptor”) se ha atrofiado, y el músculo ya no es recuperable. En estos casos, el tratamiento se orienta hacia la reanimación facial con injertos de nervio y colgajos musculares.

La reanimación facial consiste en trasladar, mediante microcirugía, músculos y nervios de otras zonas del cuerpo para recuperar movimiento y función en la cara afectada. Es un abordaje reconstructivo avanzado que requiere planificación individual y una valoración cuidadosa de cada paciente.

Parálisis facial con recuperación parcial

En ocasiones la parálisis facial severa se recupera de manera parcial. En estos pacientes existe función parcial pero ésta es incompleta. Este es el caso de los espasmos, bloqueos funcionales, sincinesias e inervación aberrante. En estos pacientes, las técnicas de neurolisis y miolisis selectivas e injertos de nervio pueden estar indicadas.

Tratamiento rehabilitador en secuelas de parálisis facial

En todos los pacientes afectados de una parálisis facial el tratamiento rehabilitador facial es un pilar fundamental.
Esta rehabilitación ha de iniciarse de manera precoz una vez se ha producido la parálisis. En casos que requieren un tratamiento quirúrgico, este tratamiento rehabilitador ha de continuar después de la cirugía, habitualmente 18-24 meses.

Por nuestra experiencia, el tratamiento rehabilitador neurocognitivo tipo Perfetti es el que da mejores resultados.
El método Perfetti propone ejercicios sensoriales y motores para activar áreas cerebrales responsables del control muscular, promoviendo una recuperación funcional más completa.

Primera visita y valoración personalizada

Cada tratamiento comienza con una valoración médica individual. En esta primera consulta escucharemos qué te preocupa, qué deseas mejorar y qué expectativas tienes respecto a la cirugía.

Durante la visita, el Dr. Barret valorará tu caso de forma personalizada y te explicará qué opciones pueden ser adecuadas para ti. También hablaremos de los posibles límites del tratamiento, de la recuperación y de los aspectos que conviene tener claros antes de decidir.

¿Qué ocurre en la primera valoración?

  • Qué opciones de tratamiento pueden ser adecuadas

  • Qué resultados son razonables esperar

  • Cómo es la recuperación y el seguimiento

  • El presupuesto personalizado y las opciones de financiación

¿Cómo se realiza la cirugía de parálisis facial?

La cirugía se planifica según el tipo de parálisis, el tiempo de evolución y las funciones afectadas. No todos los pacientes necesitan la misma técnica, por lo que la primera valoración es esencial para decidir si el caso requiere reparación nerviosa, reanimación facial, microcirugía reparadora, técnicas de simetrización estética o un abordaje reconstructivo más complejo.

Trasplante de nervio

En determinados casos, la cirugía puede consistir en el trasplante de nervios de la extremidad inferior, como el nervio sural. Este abordaje se plantea cuando el nervio facial no puede recuperarse por sí solo y todavía existen condiciones adecuadas para intentar una recuperación funcional de la musculatura facial mediante reparación nerviosa.

La microcirugía reparadora permite trabajar sobre estructuras muy pequeñas, como nervios, vasos y tejidos, para reconstruir conexiones o trasladar tejidos cuando la parálisis facial requiere un abordaje avanzado. En este contexto, puede formar parte de la reparación nerviosa o de técnicas de reanimación facial, siempre según el tiempo de evolución y las necesidades funcionales de cada paciente.

En parálisis faciales crónicas, la reanimación facial puede requerir el trasplante de músculos y nervios de la extremidad inferior o del tórax. Esta técnica busca aportar movimiento a la zona afectada y mejorar funciones como la sonrisa, la simetría facial y la expresión. En estos casos, se realiza una cirugía que aporta tejido muscular y nervioso vascularizados.

En algunas ocasiones se produce una recuperación espontánea de la función, pero ésta no es óptima, presentando espasmos o sincinesias graves.
En estos pacientes están indicades técnicas como la miolisis y neurolisis selectivas de ramas microscópicas del nervio facial y/o trasplante de nervios para realizar una conexión extra en la musculatura (supercharging) y así potenciar la función.

Recuperación, cuidados y resultado

La recuperación tras una cirugía de parálisis facial es un proceso progresivo y debe adaptarse a la técnica realizada y a la evolución de cada paciente. En consulta explicaremos qué tipo de intervención se plantea, qué ingreso puede requerir y qué seguimiento será necesario.

Tras la cirugía de parálisis facial será necesario iniciar un tratamiento rehabilitador facial que durará meses. El cirujano te indicará en qué momento puedes iniciar la rehabilitación.

El objetivo del tratamiento no debe entenderse como un cambio inmediato, sino como una reconstrucción funcional que requiere tiempo, revisiones y expectativas realistas.

Recuperación después de la cirugía de parálisis facial

La incorporación al trabajo suele situarse entre 2 y 3 semanas, aunque puede variar según la evolución individual, el tipo de actividad laboral y la técnica realizada.

Durante el postoperatorio, el equipo médico indicará las pautas de cuidado, las revisiones necesarias y las recomendaciones específicas para proteger la zona intervenida y acompañar la recuperación funcional.

¿Cuándo se ve el resultado definitivo?

La recuperación funcional tras una cirugía de parálisis facial no se valora de forma inmediata. La evolución depende del tipo de lesión, del tiempo de parálisis, de la técnica utilizada y de la respuesta individual del paciente.

En términos generales los primeros signos de movimiento pueden aparecer entre los 3 a 6 meses postoperatorios. El resultado definitivo se valorará hacia los 18-24 meses, una vez finalizado el tratamiento rehabilitador.

En consulta te explicaremos qué cambios son razonables esperar, qué limitaciones pueden existir y cómo se realizará el seguimiento para valorar la evolución.

Cuidados después de la cirugía de parálisis facial

Los cuidados se pautan de forma personalizada. En general, el seguimiento médico es una parte fundamental del proceso, porque permite valorar la evolución, resolver dudas y ajustar las recomendaciones según la recuperación.

También es importante que el paciente comprenda el proceso antes de la intervención: qué se busca mejorar, qué funciones pueden beneficiarse y cuáles son las limitaciones razonables de la cirugía.

En términos generales, los cuidados postoperatorios incluyen:

  • Dormir con el cabezal de la cama elevado.
  • No realizar actividad física intensa ni deporte durante 1 mes.
  • Dieta blanda durante 7-10 días.
  • Protección ocular constante para evitar lesiones si hay incapacidad para cerrar el ojo.
  • No frotar las zonas intervenidas.
  • Aplicar frío local los primeros días.
  • Realizar una buena higiene de las cicatrices.

Seguir todas las indicaciones médicas y acudir a las revisiones pautadas son claves para una buena recuperación.

Beneficios esperados

Mejora de la salud

La cirugía puede ayudar a abordar problemas funcionales asociados a la parálisis facial, especialmente cuando afecta a estructuras o funciones importantes para la vida diaria, como el cierre del ojo, el habla o poder comer adecuadamente.

Mejora o recuperación de funciones

El tratamiento puede orientarse a mejorar funciones como la sonrisa, el cierre del ojo, el habla, la alimentación o el control de la saliva, según el caso.

Recuperación de la identidad facial

La parálisis facial puede alterar la expresión propia de cada persona. El tratamiento busca recuperar, en la medida posible, una expresión más funcional y reconocible.

Mejora de la imagen corporal

La reanimación facial puede ayudar a mejorar la percepción del rostro y la simetría facial, siempre desde un enfoque médico y realista.

Apoyo en la recuperación emocional

La parálisis facial puede tener un impacto emocional importante. Por eso, la planificación debe contemplar tanto la función como la dimensión personal y social del paciente. Los pacientes recuperan su autoestima y su reintegración social y familiar.

Riesgos, limitaciones y posibles contraindicaciones

La cirugía de parálisis facial es un procedimiento reconstructivo avanzado. Antes de plantearla, es necesario valorar el origen de la parálisis, el tiempo de evolución, las funciones afectadas y las expectativas del paciente.

Entre las posibles complicaciones se encuentran:

Infección, hematomas o sangrados, dolor neuropático, necrosis de los tejidos trasplantados, función insuficiente o insatisfactoria, lesión nerviosa adicional, insatisfacción con el resultado por expectativas poco realistas.

El tiempo de evolución y el tipo de parálisis condiciona la técnica.

No se indica la misma cirugía en una parálisis facial reciente que en una parálisis crónica o una parálisis con recuperación parcial. Cuando la evolución supera 1 o 2 años, puede ser necesario recurrir a técnicas de reanimación facial.

No todos los casos tienen la misma indicación

Algunas parálisis faciales pueden mejorar de forma espontánea, mientras que otras requieren tratamiento quirúrgico. La decisión debe tomarse tras una valoración médica individual.

Recuperación progresiva

La recuperación funcional requiere tiempo y seguimiento. El resultado no debe valorarse de forma inmediata, ya que cada paciente evoluciona de manera diferente.

Expectativas realistas

El objetivo es mejorar funciones y armonía facial, pero cada caso tiene posibilidades y límites propios. Durante la consulta explicaremos qué puede esperarse de forma prudente.

Preguntas frecuentes sobre Parálisis Facial

La parálisis facial es la pérdida de movilidad de una parte de la cara por una lesión del nervio facial. Puede afectar a la sonrisa, el cierre del ojo, la elevación de la ceja, el habla, la alimentación, la expresión facial y la autoestima.

Conviene solicitar valoración médica cuando existe pérdida de movilidad facial, dificultad para cerrar el ojo, caída de la comisura labial, dificultad para sonreír, hablar o comer, o cuando la parálisis no mejora de forma espontánea.

No siempre. En ocasiones puede desaparecer de forma espontánea. Cuando el nervio no tiene capacidad de recuperación por sí solo, puede ser necesario valorar tratamiento quirúrgico. En otras ocasiones el tratamiento rehabilitador, los neuromoduladores y los biomateriales pueden ser parte de su tratamiento.

La reparación nerviosa puede plantearse cuando todavía existen condiciones para intentar recuperar la función del nervio.
La reanimación facial muscular y nerviosa se utiliza en casos crónicos, cuando la parálisis tiene más de 1 o 2 años de evolución y se requiere trasladar músculos y nervios mediante microcirugía.

La microcirugía reparadora se utiliza para reparar nervios, trasladar tejidos o realizar técnicas de reanimación facial. Su indicación depende del origen de la parálisis, el tiempo de evolución y las funciones afectadas.

La imposibilidad de cerrar completamente el ojo puede provocar problemas oculares importantes. Por eso, este síntoma debe valorarse de forma prioritaria para proteger la superficie ocular y estudiar las opciones de tratamiento.

Cuando está indicado, el tratamiento se orienta a mejorar o recuperar la sonrisa mediante reparación nerviosa o técnicas de reanimación facial. La indicación depende del tiempo de evolución y de la situación de cada paciente.

La intervención tiene una duración aproximada de 2 a 8 horas, según la complejidad del caso y técnica a emplear

Depende del daño inicial, tiempo transcurrido y procedimiento realizado. Algunos pacientes logran recuperar una buena función facial, otros mejoran parcialmente. Una recuperación del 100%, con las técnicas actuales, no es posible.

El objetivo principal de una cirugía de parálisis facial es siempre la funcionalidad. Pero además de funcionalidad, busca mejorar la asimetría la cara.

La cirugía de parálisis facial se realiza con anestesia general.

El ingreso suele ser de 1 a 3 días.

La incorporación al trabajo suele situarse entre 2 y 3 semanas, aunque puede variar según la evolución individual y el tipo de actividad laboral.

Especialista responsable del tratamiento

Dr. Joan-Pere Barret

Doctor en Medicina y Cirugía · Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora
Nº de colegiado: 28191

  • Jefe del Servicio del departamento de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital Vall d’Hebron.
  • Director del Programa de Trasplante de Cara del Hospital Universitari Vall d’Hebron.
  • Cirujano Plástico en Hospital CIMA

Precio de la cirugía

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Para conocer un presupuesto personalizado, es imprescindible realizar una valoración médica previa. Durante la consulta se explicará qué tratamiento está indicado, qué resultado puede esperarse y cómo será el proceso de recuperación.

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